Crujía de Gamones


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LAS CRUCES DE MAYO: CRUJÍA DE GAMONES

Llega mayo y con ella las Cruces, fiesta que sin saber con exactitud cuándo se comenzó a celebrar, si se puede confirmar su origen religioso. Existen datos escritos que nos ayudan a situarla en el tiempo. Uno de estos escritos es el que nos aporta Fray Sebastián de Ubrique en su libro “Historia de la Villa de Ubrique” (Sevilla 1944), donde se refleja que hace mucho más de 50 años que estas fiestas se celebran. En esta obra de Fray Sebastián encontramos que al hablar de la vida religiosa de la villa el autor afirma:

 “El mes de mayo se hacía con toda solemnidad. En la fiesta de la Cruz, en la de San Isidro (romería), al cual se le hacía una novena en el Jesús, San Juan y San Pedro, se encendían grandes hogueras y crujían los algamones de los montes”.

El “algamón”, actualmente, GAMÓN, planta liliácea silvestre, que antiguamente se usaba para combatir enfermedades de la piel y obtener alcoholes de ella, y hoy en día forma parte de la fiesta por excelencia de Ubrique, y con ello de su tradición y su cultura.

El 3 de mayo, las plazas se engalanan de flores y gitanillas, se encienden las hogueras y los vecinos y vecinas ubriqueños se comienzan a reunir alrededor de ellas. Llega el anochecer y es entonces cuando las gentes ponen el gamón a calentar para poder crujirlo con fuerza y maña en un poyete o roca, siempre a “la salud del día de la Cruz”. El sonido del “crujío”  se escucha por las barriadas de Ubrique mezclados con las risas, exclamaciones y como no, las coplas de columpio.

 



FIESTA DE ATRACTIVO TURÍSTICO

Las Cruces de Mayo en Ubrique, Crujía de Gamones, es una fiesta que supone una manifestación de valor cultural y tradición popular, con especial consideración a sus características etnológicas dotándola de una especial importancia como atractivo turístico dentro de la Ruta de los Pueblos Blancos.

 

Tal es así, que la Fiesta de los Gamones ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía, por Orden de 14 de marzo de 2008, y forma parte de los últimos segmentos que han aparecido por ideales más complejos donde el sol y la playa van perdiendo protagonismo gracias a los nuevos gustos de los visitantes.

 

Está integrada dentro del Patrimonio Etnológico de Ubrique siendo una práctica tradicional de carácter lúdico asumida por la población. Forma parte de la gran riqueza y diversidad que presenta el Patrimonio Etnológico de Andalucía y de España en general, fruto de un largo proceso histórico y social, desarrollado en un ámbito territorial en el cual se han ido superponiendo los legados de las diversas civilizaciones.

 

Dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial, es una tradición donde un amplio abanico de colectivos sociales, contribuye a construir una visión más plural del patrimonio cultural. Como parte de este patrimonio, es una expresión transmitida de generación en generación, recreada constantemente por los grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.

Podemos pues afirmar que La Crujía de Gamones forma parte del Patrimonio Etnológico de Ubrique, siendo un recurso cultural que facilita el reforzamiento de la identidad de los ubriqueños/as y salvaguarda costumbres y conocimientos representativos de la cultura andaluza.

Actualmente, para que pueda ser disfrutada por todo el que lo desee, se celebra el primer sábado tras el 3 de mayo. Os invitamos a venir, pasear por las plazas, probar las tapas que los vecinos y vecinas de las barriadas nos ofrecen mientras escuchamos las coplas de columpio o alguna banda que ameniza la noche; y por supuesto, coge el gamón ponlo a calentar en la hoguera y crújelo siempre…

¡A LA SALUD DEL DÍA DE LA CRUZ!



SU ORIGEN: CUENTA LA LEYENDA…

Cuenta la leyenda que ya desde antaño los pastores sabían que al calentar la raíz bulbosa del gamón y golpearla sobre una piedra, se producía un sonido que bien parecía un petardo, incluso un tiro; tal es así, que con su uso conseguían espantar a los lobos de sus rebaños. Conociendo esta propiedad supieron hacer buen uso de ella frente a los franceses. Cuando estos quisieron invadir Ubrique, los vecinos y vecinas, sabiéndose indefensos frente a estas tropas, corrieron a la montaña, se cargaron de gamones y encendieron hogueras.

 

Dicen que ubriqueños y ubriqueñas comenzaron a crujir los gamones, los cuales producían un sonido de “disparos” que retumbaba por la montaña que protege al pueblo. Los franceses al escucharlo creyeron que los vecinos y vecinas del pueblo estaban fuertemente armados y desistieron de ese primer intento de invasión.

 

Cierto o no, lo que si sabemos es que la Crujía de Gamones es antiquísima y aunque tiene similitudes con las mismas fiestas celebradas en otras zonas del resto de Andalucía, posee un claro elemento innovador: el fuego y el gamón que le dan un matiz peculiar a la fiesta.

 

No tiene autor conocido, como hemos visto, aunque sí antigüedad considerable que se ha transmitido por tradición oral y del pueblo a lo largo de todos los años de celebración, y ha sido y sigue siendo elemento indispensable de la fiesta.

 

Los mayores cuentan que “desde antiguo existían estas candelas de mayo, como un rito ancestral, donde en el Día de la Cruz daban comienzo y lucían en la noche iluminando el pueblo. Los arrieros hacían provisión del barnizo, primer corcho del alcornoque, al que todavía no se le había dado la aplicación industrial que hoy tiene”.

 

Se unían y se unen todos los trastos viejos (muebles, sillas, etc) inservibles, que eran amontonados por la chiquillería del pueblo custodiados con gran constancia.

 

En muchas calles se tendían columpios de ventana a ventana donde las muchachas eran columpiadas por sus novios o amigos al compás de coplas llamadas “de pique”, con la intención de hacer perdidas paces. Junto a la hoguera se organizaba un baile, con la guitarra como instrumento.

A grandes rasgos, la evolución de la fiesta no ha cambiado en gran manera, sólo se le han añadido algunos elementos que la hacen más amena. La celebración no se limita al día señalado, exige una preparación previa.

Los chiquillos siguen recogiendo en los montes la leña y los gamones. Los vecinos, de forma individual y a través de las asociaciones, decoran las calles y preparan el evento resaltando la participación ciudadana como uno de los rasgos predominantes. Realizan la limpieza de las calles, decoración con motivos florales e iluminación de las mismas, elaboración y decoración de la cruz, recogida de gamones, preparación de las candelas, organización de actividades,…

E aquí el arraigo de la fiesta en la localidad claramente reflejado en la participación ciudadana en el desarrollo de la misma.

 



LAS CANCIONES DE COLUMPIO

Dicen los que lo han vivido, que las muchachas se montaban en el columpio, y los novios y pretendientes las columpiaban al son de coplillas con un ritmo muy particular. Hay quien cuenta que muchos muchachos aprovechaban para poder acercarse a la joven y hay quien cantaba para hacer perdidas paces, por eso también se les llamaba “coplas de pique”.

 

Estas canciones, llamadas de columpio, han sido objeto de estudio por parte del antropólogo Manuel J. Castro Rodríguez en su obra “Ubrique de los columpios”. Reconocidas como Patrimonio Inmaterial de Andalucía con el código RAPI 0803003 y según lo dispuesto en la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, las canciones de columpio en Ubrique están claramente incluidas en la definición de patrimonio inmaterial como “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos y algunos casos los individuos, reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad y la creatividad humana”.

 

Nuestras canciones de columpio, aún las podemos oír anualmente en el casco antiguo como manifestaciones culturales íntimamente ligadas a momentos concretos del calendario y a lugares precisos. Han sido trasmitidas de madres a hijas, de unos a otros, y todas las personas contactadas y documentos consultados confirman que se echaban columpios el día 3 de mayo, día señalado en Ubrique por la fiesta de las candelas y los gamones. Gracias al día de la Crujía de Gamones han permanecido la tradición de montar columpios y las canciones de columpio hasta la actualidad, evitando de esta forma que se pierda una parte de nuestra Cultura.

 

Aquí os dejamos la letra una de las coplillas más cantadas:

Ubrique divino Ubrique

Ubrique de mi consuelo

Yo quisiera estar en Ubrique

Aunque durmiera en el suelo

Ubrique divino Ubrique

 

Hemos rescatado para vosotros una de estas canciones de columpio


En recuerdo de Isabel